2024 · 4 months
Computational Designer, Technical Lead
Backend en Grasshopper de un configurador de tejados prefabricados: familias de producto definidas como datos JSON, geometría construida para responder en tiempo real, y planos de producción y BOM generados desde la misma fuente.
El catálogo de un fabricante de cubiertas prefabricadas vivía en planos y en cabezas expertas. Convertirlo en un configurador online significaba traducir una gama compleja, variantes de cubierta, distribuciones de huecos y reglas de producción, a un sistema que siga siendo de fiar sin un diseñador comprobando cada salida.
La geometría tenía que responder en tiempo real para un configurador online sin dejar de llevar el detalle de producción, y las familias de producto estaban definidas por conocimiento tácito que el fabricante nunca había puesto por escrito.
Un backend de Grasshopper donde las familias de producto son datos JSON en vez de código, así que un tipo nuevo es una entrada de datos y no un cambio de código. La geometría se crea sin colocar y se posiciona después mediante planos, lo que hizo el sistema repetible. Los planos de producción y el BOM salen de la misma fuente que el modelo 3D. El perfilado guio el trabajo de rendimiento: sin operaciones de sólidos, pasos descompuestos y árboles de datos estructurados en todo el sistema.
Diseñador computacional y líder técnico. Fui dueño de la arquitectura, el modelo de datos, el sistema de geometría, la capa de validación y las sesiones con el cliente.
La arquitectura aguantó: los tipos de producto nuevos entraban como datos y sobrevivió a los cambios de requisitos a mitad de proyecto. Lo que no sobrevivió fue la distancia entre lo que el cliente esperaba y lo que estaba acotado, así que el configurador llegó técnicamente sólido y por debajo del impacto que buscaba. Eso, más que el código, es lo que me llevé.
Este proyecto fue una lección formativa sobre la distancia entre el éxito técnico y el éxito del proyecto. Construí un sistema robusto, rápido y escalable, y la arquitectura funcionaba de maravilla, pero el proyecto no logró el impacto que buscaba: expectativas, comunicación y requisitos que aparecieron demasiado tarde. La excelencia técnica resolvió con elegancia los problemas equivocados.
También me enseñó que digitalizar un producto complejo destapa el conocimiento tácito. Cuando un fabricante describe su producto se salta los detalles que da por obvios, y esos detalles son justo los que necesita un configurador. El arreglo es tratar el descubrimiento como práctica y no como fase: adelantado, con revisiones visuales frecuentes y criterios de aceptación con firma en cada fase, para que la complejidad oculta aflore cuando todavía es barata de absorber.